Veo la religión como veo otras fascinaciones básicas, como el arte y la ciencia. Por lo tanto, no soy formalmente un miembro comprometido de ningún credo o secta y no tengo ninguna visión o doctrina religiosa particular como absoluta. Deploro el sello misionero, y considero la dedicación exclusiva y la defensa de cualquier religión en particular, como la mejor o la única forma verdadera, una arrogancia casi irreligiosa.

Sin embargo, mi trabajo y mi vida están completamente relacionados con la religión, y el misterio del Ser es mi fascinación suprema, aunque como un místico desvergonzado, estoy más interesado en la religión como sentimiento y experiencia que como concepción y teoría.

Las preocupaciones de ética y moralidad ocupan un lugar subordinado en mis preocupaciones, ya que desde hace mucho tiempo me pareció que la religión básica está más allá del bien y del mal, de hecho, más allá de cualquier elección entre las cosas que pueden considerarse opuestas. Todos estos opuestos se definen mutuamente de tal manera que no puede haber una elección final entre ellos. Ser es, o implica, no ser, y lo que me interesa es el campo, el Continuo, en el que estos opuestos son polos.

– Alan Watts, In My Own Way

 

Leyendo la entretenida autobiografía de Alan Watts “In My Own Way”, en su inconfundible lenguaje sofisticado y elegante, me topé con este pasaje el cual bien podría haber salido de mi propia mente. Supongo nada es coincidencia siendo los eventos que suceden y las cosas que atraemos todas partes de un plan maestro.

Este testimonio de Alan Watts resume mi motivación personal para la creación del Akhāra Gymnasium en la búsqueda de una receta clásica pero moderna a la vez, tradicional pero al mismo tiempo individual y personal, de abordar la práctica de yoga, la meditación y la espiritualidad. Una que contenga la belleza y profundidad de los esenciales de la cultura clásica india, no obstante pueda ser coherente con los principios y objetivos de nuestra cultura occidental moderna e integral.

Por supuesto una visión como esta no hubiera tenido cabida en mi mente años atrás cuando prometía a mi mismo y el mundo entero que el Advaita de Ramana Maharishi o el Vedanta de Shankara eran insuperables y proveían el destino final de toda búsqueda mística. Hoy más bien me parecen pilares fundamentales sobre los cuales erguir una obra propia y expresión de vida y trascendencia.

Después de 20 años y 15 viajes a India en una misión, me he sorprendido a mi mismo disfrutando de la misma forma tanto junto a Naga Sadhus, desnudo, cubierto en cenizas y sentado en el suelo comiendo con la mano simples preparaciones, así como en algún lobby de un hotel 5 estrellas en Dubai bien vestido y disfrutando de un exquisito coctel. Habiendo llegado a un total conflicto con la filosofía del desapego y la austeridad por un lado, y el hedonismo y cinismo por otro, los tántricos indios y dioses griegos afortunadamente enviaron ayuda del más allá en el momento oportuno.

Hoy siento mi trabajo, investigación y búsqueda no sólo se han vuelto más pragmáticos, sino también más finos y maduros que antes. Cada nueva expedición y aventura a India sigue un paradigma mayor que contiene el anterior. Y no vislumbro un fin para esto. No puedo sentir sino el balance más que en la aceptación e integración de los polos que constituyen la vida personal interna y los eventos externos. No tengo duda que entrando hoy en la era integral, nos encontramos muchos en un similar proceso.

Andrés.

Insight, Religiosidad, Polos & Alan Watts
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